Nadie habla de la rabia y el desamor que debe darle a una empleada de servicio al dedicarle tanto tiempo al hijo ajeno mientras el propio está descuidado. Nadie habla de la culpa que da no ser productiva y quedarse en casa atendiendo, educando y cuidando a los hijos. Nadie habla de lo desesperante que es sentarse en una oficina a cumplir un horario soso mientras tus hijos están en casa. Nadie habla de no tener para pagar las cuentas. Nadie habla de solo tener para pagar las cuentas. Nadie habla de lo que se siente no tener dinero cuando se tiene tiempo. Nadie habla de lo poco que vale el dinero que te paga el tiempo de tus hijos. Nadie habla de las miradas que te juzgan en la calle por la manera como tratas a tus hijos. Nadie habla de la verdadera responsabilidad social y la verdadera política de género: dejar que las madres criemos. Nadie habla de la necesidad de tener un sueldo por ser mamás. Nadie habla de la necesidad de tener un trabajo solo por placer si somos...
10 años de desescolarización, maternidad y feminismo(s)