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Mostrando las entradas de noviembre, 2012

Dormir

Es la primera vez en mi vida adulta en la que tengo siesta de sábado de 1 hora y siesta de domingo de 3. Además me dormí anoche a las 10pm. Raro. Rarísimo. Me he creado una vida vertiginosa en donde el sueño es la víctima. Mi cuerpo puede vivir con 4 horas de sueño y solía culparme cuando dormía porque "desperdiciaba la vida". Mi abuelo Luis solía decir "para dormir, la muerte". Y entonces, yo pasé largas horas trabajando, conversando, o leyendo en vez de dormir.

Pero hoy dormir fue diferente. Descansé. Descansé. Descansé. Y aunque me desperté incomoda y confundida porque el día se me perdió, por primera vez en aaaaaaaaaaañooooooooooosssssssss, no me sentí culpable.

Creo que la psicoterapia, funciona!

Y también creo que el sueño es en verdad reparador.

Y por último creo que hoy no me duermo...ahora estoy insomne...jajajaja.




visitantes en casa

Están en mi casa una mamá y su hija de la red Enfamilia. Son un grupo de viejas locas, diferentes y amorosas al que pertenezco en la distancia, entendiéndolo más como un grupo de afectos y solidaridades que cualquier otra cosa. Es la tercera vez que una familia me visita en Cartagena. La primera fue la de Jan y pasamos unos días maravillosos. La segunda fue la de Zinnia con su alboroto, su frescura y su diversión. La tercera es Cata con Cami, no vinieron todos, pero a sido una visita reflexiva, conversada y muy linda. Yo le dije a Cata cuando venía: "yo soy buena anfitriona porque no atiendo" y es que mi modo de compartir es permitir que la gente se apropie de todo lo que yo le pueda compartir, desde la cama hasta la nevera y el tiempo. Solo así.

Cata ha hecho parte de este resurgir, porque al decirle algunas cosas sobre mi (no nos conocíamos) fui recordando quién soy. Uno a veces está tan engrampado en defenderse, atacarse, explicarse, y razonarse, que se pierde de sí mismo…

22 de noviembre

Sobre la fibromialgia: Las pastillas que me recetaron funcionan. El dolor en las muñecas continúa pero es muy manejable, sa ha convertido en una especie de calor, que a veces desespera (vivo en una ciudad a 30 grados centigados) pero es preferible a la inmovilidad. Me estoy haciendo todos los examenes, me cuido...pero no me siento nada enferma. Solo he sentido algunos cambios emocionales por lo cual comencé a ir al psiquiatra y empecé una divertida y confrontadora psicoterapia.

Sobre mi: La semana pasada de repente, de un golpe, me di cuenta de una cosa. Va a sonar a una tontería. Pero no lo es. Juro que no lo sabía. Me di cuenta que yo podía ser mala. Mala no, malísima. Que yo voluntariamente podía orientar mis esfuerzos en la dirección del dolor de otros. Y que tenía éxito porque les dolía. Fue una realización interesante, una forma de poder que no había explorado nunca. Yo siempre he sido dura, ejerzo una crítica voraz y frentera, pero la intención que me habíta no es el dolor sino…