domingo, 15 de mayo de 2016

Los privilegios ocultos

Hablar de privilegios es un tanto extraño, porque son relativos. Es decir que no para todos significa lo mismo tener exclusividad en el acceso a algo. Como siempre en este blog, hablaré de mi.

Es fácil pensar de los privilegios como el dinero, la educación de calidad, la salud prepagada, la primera clase del avión, el tiquete VIP en el concierto. Tenemos posiciones privilegiadas cuando tenemos acceso a aquello que los demás no, como la moda, la tecnología, el barrio, el club. A esta definición de privilegio la llamamos "status". Y de alguna forma hemos convertido el status en algo a lo que aspiramos, algo que queremos, y así...."es que ud. no sabe quién soy yo"?

Pero hay otro grupo de privilegios gigantesco que me tomó casi 40 años poder poner en palabras. Intuir algunos es relativamente fácil, pero tomarlos como privilegios no tanto. Es otro ejemplo más de dar por hecho como si nos mereciéramos la suerte que tenemos.

Durante más de 10 años he trabajado con comunidades, sobre todo con mujeres, me he dado cuenta de muchas cosas sobre la cotidianidad de las personas. Siempre pensé por ejemplo, lo resilientes que son las mujeres pobres, quienes invariablemente cuentan historias de dificultad, desplazamiento, hostigamiento y violencia, pero también, casi sin excepción, se muestran optimistas, fuertes y sonrientes. Las mujeres nos podemos comunicar de maneras muy especiales y logramos hacer empatía porque compartimos dolores comunes como el comportamiento de los hombres, las dificultades financieras, los partos, las invisibilidades.

Pero durante lo últimos meses de mi vida he estado muy cerca al mundo de los otros, los hombres. Viéndolos por una ventanita de la cual hablare, tal vez en otro post. Ha sido una experiencia interesante que abrió los ojos de mi percepción en una dirección distinta, que es la que realmente motiva esta entrada.  Ahora he visto otro nivel de privilegios que he tenido aun en medio de todas mis dificultades.

He tenido el privilegio de expresar mi opinión con menos restricciones que la mayoría de los colombianos, y en la mayoría de los casos, estas restricciones me las he impuesto yo misma. Algunas veces me las impuso mi familia. Otras mis maestros, y unas pocas la situación política del país o la seguridad.

He tenido el privilegio de escuchar a mi papá decirme que me quiere.

He tenido el privilegio de que se me haya celebrado de muchs maneras posibles y cada uno de los años de mi vida, un cumpleaños.

He tenido el privilegio de asumir una postura crítica frente a lo que no me gusta y tomar decisiones para poder actuar en consecuencia y cambiar la realidad que no me gusta.

He tenido el privilegio de asociar, en algunas de mis relaciones, sexo con amor y, en otras, sexo con placer. Pero nunca sexo con dolor o con obligación.

He tenido el privilegio de decidir con quién tener mis hijos, y cuándo.

He tenido el privilegio de conocer mis apellidos y las historias de mi familia en mas de 3 generaciones, no por abolengos, sino por memoria.

He tenido el privilegio de vivir en casas propias o con contratos de arrendamiento toda mi vida.

He tenido el privilegio de decidir mi estética, mis prioridades, mis sueños.

He tenido el privilegio de conocer la amistad verdadera, el amor duradero, el compromiso de las personas para conmigo, y la reciprocidad.

He tenido el privilegio de expresar mi amor en palabras y en hechos.

He tenido  el privilegio de ser perdonada cuando me equivoco.

HE tenido el privilegio de expresar rabia, ternura y asombro y de entender la diferencia. Y de entender cómo el amor tiene que ver con lo positivo y lo negativo, y que somos humanos.

He tenido el privilegio de que me han querido bonito, dándome amor de formas diferentes, atención y comprensión. He sido bien querida.


Yo se que a muchos nos les suena esto como privilegio, porque estamos muy mediados por la definición que expuse al principio de la relacion privilegio con status. Estas cosas no dan status. Dan integridad. Y desafortundamente aún tenemos un país donde la integridad es un privilegio.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

palabras implosas

cuando escribia activamente en este blog, me pasaba a menudo que  las entradas se me arremolinaban en la cabeza esperando salir. Llevo así varios días...con las letras rascándome las puntas de los dedos, y las ideas que se materializan y evaporan en un mismo movimiento....tengo que escribir, tengo que escribir sobre cómo me siento.


la ulima entrada que publique la hice en mayo 8. pero la publique ahora, hace 30 segundos. Se quedo en borrador por siempre. Olvide que aqui publico sin pudor de ver nada terminado, concluso, coherente.

Es mi lugar de desahogo.


Acabo de ver el principito. Y el sermon de regreso en el carro fue llorandoles a mis hijos lo dificil que ha sido criarlos lejos dle mundo de la protagonista....de lo fuerte y exigente que ha sido. De lo mucho que me decepciona cuando los veo asumir actitudes de poca libertad...lloré mucho.

Quizá dejé de ser niña demasiado rápido y hasta ahora estoy procesando ese duelo.


Preciosa película.

In crescendo

No cierro este blog. Ya no lo frecuento como antes pero no sabría donde poner mis preguntas más complejas. No sabría como sacarlas de mi sistema pasándolas por palabras que además de estar ahí para leer después y conocerme a mi misma, tengan la virtud de servir de reflexión a otros, sobre todo a otrAs.

Soy la mamá de una adolescente.

Salí con paso firme y mirada segura de una infancia interesante, y entré con paso aterrado, mirada insegura, y grito destellante en la adolescencia. Rosario, como en una película cualquiera, de repente una mañana amaneció adolescente. Se puso audífonos, canto "canciones en inglés" y empezó a bailar salsa y música electrónica. Empezó a hacerme phubbing todo el tiempo y exigió dormir en una habitación aparte de la de su hermano. De repente Rodrigo y yo parecemos oler muy mal y ella pasa largas horas en su habitación "haciendo su vida". Coge buseta, hace pataletas con llanto (hace por lo menos 9 años no las hacía), y grita. GRITA.

Y yo también. Grito, doy ordenes, miro feo....REFEO.

Estoy haciéndolo super equivocadamente y lo se. LO SE! ME veo y me dan pena los miles de horas de lectura que he hecho, que se van en un segundo cuando tengo en frente a esta pequeña malacarosa que hace un par de meses se arrunchaba conmigo en la cama a ver pelis en una suerte de luna de miel infantil que por desgracia, y como las otras lunas de miel, terminó muy pronto. Justo cuando sentí que todo iba salir bien, aquí voy improvisando.

Grito. Doy ordenes. LLoro. Cualquiera que me conoce sabría la verdad: estoy aterrada. NO se como actuar. No tengo el referente correcto en mi propia adolescencia y por ende mi motor de "reacción automatico" es bastante equivocado. BASTANTE. Grito. Doy ordenes. Grito. Lloro. Me siento culpable. Me siento peor. Pido disculpas. Hago prep talk, converso bien...

Y vuelvo a gritar.

Justo además esto paso cuando pasan dos cosas en mi vida profesional que me important muchísimo:
1. FEM crecio. Monto una oficina mas grande en medio deloq ue será un coworking que incluye un Hostal para voluntarios. TIenen que venir!!!!!!!!! PEro es MUCHO trabajo, de muchos tipos...y la vaina con innovar es que no es fácil, nadie te da instrucciones y requiere que estes MUY pendiente.

lunes, 18 de mayo de 2015

Catarsis sobre el Ego

Pienso mucho en el ego. Desde pequeña me educaron en dos cosas importantes: la búsqueda de la excelencia, y la vanidad. No pienso decir si cada una fue buena o mala pero sí voy a intentar una reflexión sobre la configuración de un caracter fuerte en una mujer. Durante mucho tiempo no pensé que hubiera asuntos de género que impactaran mi vida, pero hoy que he ido aprendiendo, pienso que sí y mucho...elaboremos.

Mi abuela que me crió es muy requete muy muy muy vanidosa. Y así lo fui yo también. La vanidad trae consigo un hambre de atención muy intensa y una fragilidad frente a la opinión del otro sobre cómo te ves. También, en mi caso, trajo desengaños amorosos por gente que decía quererme pero no me quería completa, solo al cuerpo que soy. Sin embargo, iniciar mi vida en un contexto de mujer empoderada con la vanidad, como lo es aún mi abuela, me dio la certeza de que una mujer podía ser segura. Y desde pequeña, por la fortuna que tuve de tener esa influencia, lo fui. No tuve complejos intelectuales, y al principio, tampoco físicos. Aprendí y disfruté desde muy pequeña a expresar mi punto de vista.

Y entré al mundo real. Calculo yo que eso fue hace unos 20 años, cuando cumplía 18. Me di cuenta que no quería que mi cuerpo fuera la interface de quien soy y empece a jugar con los prejuicios de las demas personas a través del color del pelo, de quitármelo del todo, de engordar. Por fortuna encontré entonces una pareja que jugó a eso conmigo y cuyo papel en mi vida fue el de traer a Rosario y Rodrigo. Y de quererme con alas, y gorda y calva y flaca y lactante.

Pero también pasaron otras cosas...pasé de ser "excelente" (recuerdan? eso era clave en mi casa) a ser "exigente". Y pasé de ser "segura" a ser "arrogante". En ninguno de los dos casos vi yo transformación alguna. Fue LA MIRADA DEL OTRO la que en vez de dotarme de mis caracteristicas de manera positiva, me las convirtieron en una fuente de dolor y confusion. Odio ser llamada prepotente. No lo soy. Nunca le  he dicho a nadie "es que ud. no sabe quien soy yo", ni me atrevería a humillar una persona por dinero, ni por nada. NO veo a una persona arrogante compartiendo conocimientos gratis, ni a un prepotente comiendo sancocho sentado en el piso con unos niños de una zona rural apartada. Pasé sin mas y en la misma lógica de ser "lider" a ser "egocentrica" y "mandona". No me gustan esos juicios emitidos sobre la persona que soy... siendo tan fácil encontrarme otros defectos, esos sí mucho más concretos. Ademas tienen un tufillo machista que ahora noto con mucha más destreza.

Ahora bien, analicemos la otra frase: buscar la excelencia. No puedo recordar cuantas veces me martillaron eso en la cabeza entre mi abuelo y el colegio. Tanto que hoy soy, sí, exigente. Pero una salvedad, no exijo PERFECCION, por supuesto que no. Lo que exijo es COMPROMISO. Y eso me ha traidos una reputacion extraña de controladora, de autoritaria en la que, lo siento, tampoco me reconozco. Y es porque la gente es laxa en su noción de ser. Ser profesional es tener un puesto de corbata, donde ganas bien pero haces poco. Ser mamá es cumplir con todos los requisitos del colegio. Ser mujer es aguantar sin poner límite toda la basura emocional de todo el mundo. Ser estudiante es pasar sin esforzarse. Pues no. Uno tambien puede exigir equilibrar las cosas: puede exigir que el trabajador o estudiante hagan su trabajo, puede exigir a los amigos que hagan mas presencia, puede pedirle a los hijos distancia y tiempo para la mujer, uno puede exigirle a sus empleados que actúen mejor. Todo eso se puede si uno se dota a si mismo de un lugar.

Y yo les enseño eso a los chicos desde bebés...y veo como ya...aunque pequeñitos, les empieza a suceder: ella es "mandona" o "autoritaria" porque es segura y ejerce liderazgo, y él es "sapo" porque tiene muy clara la noción de lo que considera correcto y lo dice con tranquilidad y carácter a los demás.

Y tambien veo como construyen poder los más narcisos, los que captan la atención de los demás por medio de trucos y manupulaciones. Y veo como el narcisismo y la opresion se parecen. Y veo como cada vez mas al saber menos de criar, de poner limites, se educan hijos más narcisos, mas autoritarios y con peor liderazgo.

Y en efecto, de mi se puede decir que soy impaciente, malgeniada, perfeccionista. Que me comunico con poca asertividad, que hablo mucho, que trabajo en exceso. Estamos lejos de ser perfectos pero en lo que somos buenos, lo somos. Y buscando a ver como explicar cómo somos, me encontré con esta belleza de video que resalta unas vitudes que para nosotros son estructurales y de las que poco...poquísimo se habla ya en un mundo de individualismo y dinero. Por favor compartanlo...se necesita mucha mas gente asi:

(este post como la mayoria de mis posts es un poco confuso...no esta hecho para ser leido tanto como para que yo exprese cosas...perdonaran los lectores que me sorprendo aun tener...)