martes, 14 de febrero de 2017

Volviendo a la escuela

Desde el viernes pasado, mi cabeza está rumiando esta entrada, como en los viejos tiempos. Siento que si no escribo las palabras se me atraviesan en los pensamientos, obstaculizándolos.

Un poco de contexto

Se que escribo poco ya. Mis hijos están más grandes. Hacemos muchas cosas, todo ha salido bien, son maduros, brillantes, curiosos y amorosos, la desescolarización parece haber funcionado. Yo me he dedicado en cuerpo y alma a sacar adelante a FEM, mi proyecto de vida. Hacemos muchas cosas, que otro día contaré porque aquí no caben.

Hace unos 8 meses discutimos con una parte del equipo de FEM la necesidad de hacer un trabajo de intervención en un colegio rural, por solicitud de su rector. Animado por nuestra reputación, y un buen hombre él mismo, pedía ayuda ante lo que veía como una situación de muy difícil solución. Desde agosto del 2016, iniciamos un apoyo pedagógico al colegio, basado en nuestros prinicipios rectores: flexibilidad, adaptabilidad, experimentación, y aprender haciendo. Con un grupo de voluntarios locales e internacionales iniciamos dos procesos, una intervención lúdica para apoyar el Plan Lector del colegio, y una intervención basada en el Developmental Activities Program (dap) que usé para educar a mis hijos en pensamiento científico, y del cual soy Diplomada. 

El proceso 

Empezamos bien, el primer semestre solo dedicado a crear goce por la lectura, a llevar a los niños y niñas de la zona un poco de alegría basada en la literatura y la cultura de lo escrito. Y con dap iniciamos realizando el diagnóstico de estructuras en los cursos preescolar 1o, 2do y 3o de primaria, con el fin de poder medir bien los impactos, pero también tener historias uno a uno por cada niño o niña.

FEM es una organización pequeña, sin muchos recursos. Por eso, emprendemos proyectos pequeños, que de tener exito puedan ser modelos de otros, pero que nos permitan mantener una relación personal y directa con lo que hacemos, no nos gustan los indicadores de escritorio. Esto quiere decir que con frecuencia somos "los directivos" los que coloreamos, conducimos el carro, planeamos las actividades, y las dictamos. Insisto, nos metemos en la intervención para entender y reflexionar, como ahora.

Este semestre, en la fase II de la intervención, ya con los resultados de la primera nos hemos propuesto situar a los niños y niñas. Dónde está su pueblo, dónde Cartagena, dónde Bolívar, dónde el Caribe, dónde Latinoamérica y dónde el mundo...en el mapa, pero sobre todo en sus corazones. Creamos en la biblioteca del colegio un centro de interés geográfico, la cosa está bonita. Vamos bien.

Pero mi corazón está abrumado. Mantengo la alegría por fuera cuando voy, pero por dentro no acepto y no me explico: los niños y niñas de cuarto de primaria (8 a 9 años) no leen. No solo eso, no reconocen las letras, ni los colores, ni las figuras geométricas. (Haremos un alfabeto para decorar la biblioteca). En cuarto una niña lee perfecto, la que llegó hace un mes desplazada de Venezuela. Nunca, desde que empezamos a ir al colegio hemos logrado ver a todos los profesores al tiempo dando clase. Cuando empezamos, no había hora de inicio del descanso, ni hora de finalización. 

Lo peor, los niños se burlan horriblemente de los errores de los demás, errores que cuando llega el turno del burlón, lo convierten en el ofendido. Es la presión de grupo llevada a su peor nivel, donde oprimo y me burlo no del que sabe o puede menos que yo, sino de mí mismo encarnado en otro. No digo que prefiera el primero, pero, sí lo prefiero. Por lo menos el que se ríe del que no sabe, sabe. Pero el que se ríe del que no sabe, y tampoco sabe, ¿de qué se ríe? A quién agrede con su risa? A quién aprende a temerle? De qué se avergüenza? 

Esta es una realidad filosófica que, la verdad, se ha vuelto intolerable para mi.  No duermo de pensar en estos niños y niñas que no solo no aprendieron, sino que, condenados a la acción gregaria de un grupo sin control, YA NO VAN A APRENDER. Y no van a aprender, porque allá NADIE CREE QUE ESO CAMBIE NUNCA. Y no importa. Son los desahuciados de la sociedad. Escolarizados porque sí en un sistema que en vez de ayudarles en algo EMPEORA su exclusión, instala la desidia como lógica de vida y fomenta la inercia. Eso es la escuela pública rural en este lugar. Y me da escalofrío de pensar que esta opresión la siento por estos 100 niños...

y hay tantos en el país igual o peor que son incontables.

FEM va a meterle toda la ficha a estos 100 niños y niñas. Para decirles que no son los desahuciados del sistema. Que si el estado envía allá para castigarlos a los peores profesores, nosotros dedicaremos la energía de nuestros mejores profesionales, interpondremos las acciones jurídicas que se necesiten, conectaremos así sea en burro al FICCI, al MUICA, al Museo del Oro, al MUHCA, y a todas las entidades que podamos con la educación de esos 100 niños y niñas. Y les diremos, que sí nos importan, que sí tenemos fe en que con respeto, dignidad y paciencia, pueden y que a alguien en Colombia le importa que los niños y niñas no nazcan desahuciados según el lugar y la raza a la que pertenezcan.

Estoy harta que me digan que FEM está para cosas mas grandes, con mayor impacto. Esta es una escuela minúscula en un lugar apartado. Pero no me deja dormir saber que está en mis manos que algo cambie, y no intentarlo, al menos. Así luego me de por vencida. Ya veremos.

Odio la maldita escuela. LA ODIO. Pero me meteré de nuevo en las entrañas que me dan nauseas porque la escuela pública existe para dar a quienes no pueden recibirlo de su familia, educación. Yo la tuve, tan buena, que mis hijos no la necesitaron. Es mi obligación redistribuir eso que conseguí por física coincidencia.

Fin del comunicado.


lunes, 20 de junio de 2016

If- Rudyard Kipling (traduccion libre al español)

If -Rudyard Kipling
If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you,
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or being lied about, don’t deal in lies,
Or being hated, don’t give way to hating,
And yet don’t look too good, nor talk too wise:
If you can dream—and not make dreams your master;
If you can think—and not make thoughts your aim;
If you can meet with Triumph and Disaster
And treat those two impostors just the same;
If you can bear to hear the truth you’ve spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to, broken,
And stoop and build ’em up with worn-out tools:
If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breathe a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: ‘Hold on!’

If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with Kings—nor lose the common touch,
If neither foes nor loving friends can hurt you,
If all men count with you, but none too much;

If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds’ worth of distance run,
Yours is the Earth and everything that’s in it,
And—which is more—you’ll be a Man, my son!
****************************
Traducción libre de Ana María González
Si
Si puedes mantener tu cabeza cuando en torno tuyo
todos pierden la suya y te culpan,
Si puedes confiar en tí cuando todos te dudan,
Pero sigues teniendo en cuenta sus dudas;
Si puedes esperar sin desesperarte,
O al oír las mentiras de alguien, no transar en ellas,
O al ser odiado, no dar lugar al odio,
Y sin embargo, no verte demasiado bueno, ni hablar demasiado sabio:
Si puedes soñar--sin hacerte esclavo de tus sueños;
Si puedes pensar--y no hacer que tus pensamientos sean tu fin;
Si puedes encontrarte con el Éxito y el Desastre
Y tratar igual a ambos impostores;
Si puedes soportar las verdades que has dicho
torcidas por los granujas para convertirlas en trampa para tontos,
O ver romperse las cosas por las cuales diste tu vida,
Y ponerte en pie a repararlas con herramientas desgastadas;
Si puedes poner en una pila todo lo que has ganado
y apostarlo en un caricellazo
y perder, y empezar de nuevo en el principio
y nunca pronunciar palabra sobre la pérdida;
Si puedes obligar a corazon, coraje, y fuerza
A servirte cuando ya quisieran haber huido,
Y así soportar cuando no te queda nada
excepto la Voluntad que les dice: "Aguanten!"

Si puedes hablarle a multitudes y mantener tu virtud,
O caminar con Reyes sin perder tu sencillez
Si ni los dolores ni los amigos amorosos pueden dañarte,
Si todos los hombres cuentan contigo, pero no demasiado;

Si puedes llenar el minuto implacable
con 60 segundos de carrera
Tuya será la tierra y todo lo que tiene dentro,
Y lo que es más-- serás un hombre, hijo mío.

domingo, 15 de mayo de 2016

Los privilegios ocultos

Hablar de privilegios es un tanto extraño, porque son relativos. Es decir que no para todos significa lo mismo tener exclusividad en el acceso a algo. Como siempre en este blog, hablaré de mi.

Es fácil pensar de los privilegios como el dinero, la educación de calidad, la salud prepagada, la primera clase del avión, el tiquete VIP en el concierto. Tenemos posiciones privilegiadas cuando tenemos acceso a aquello que los demás no, como la moda, la tecnología, el barrio, el club. A esta definición de privilegio la llamamos "status". Y de alguna forma hemos convertido el status en algo a lo que aspiramos, algo que queremos, y así...."es que ud. no sabe quién soy yo"?

Pero hay otro grupo de privilegios gigantesco que me tomó casi 40 años poder poner en palabras. Intuir algunos es relativamente fácil, pero tomarlos como privilegios no tanto. Es otro ejemplo más de dar por hecho como si nos mereciéramos la suerte que tenemos.

Durante más de 10 años he trabajado con comunidades, sobre todo con mujeres, me he dado cuenta de muchas cosas sobre la cotidianidad de las personas. Siempre pensé por ejemplo, lo resilientes que son las mujeres pobres, quienes invariablemente cuentan historias de dificultad, desplazamiento, hostigamiento y violencia, pero también, casi sin excepción, se muestran optimistas, fuertes y sonrientes. Las mujeres nos podemos comunicar de maneras muy especiales y logramos hacer empatía porque compartimos dolores comunes como el comportamiento de los hombres, las dificultades financieras, los partos, las invisibilidades.

Pero durante lo últimos meses de mi vida he estado muy cerca al mundo de los otros, los hombres. Viéndolos por una ventanita de la cual hablare, tal vez en otro post. Ha sido una experiencia interesante que abrió los ojos de mi percepción en una dirección distinta, que es la que realmente motiva esta entrada.  Ahora he visto otro nivel de privilegios que he tenido aun en medio de todas mis dificultades.

He tenido el privilegio de expresar mi opinión con menos restricciones que la mayoría de los colombianos, y en la mayoría de los casos, estas restricciones me las he impuesto yo misma. Algunas veces me las impuso mi familia. Otras mis maestros, y unas pocas la situación política del país o la seguridad.

He tenido el privilegio de escuchar a mi papá decirme que me quiere.

He tenido el privilegio de que se me haya celebrado de muchs maneras posibles y cada uno de los años de mi vida, un cumpleaños.

He tenido el privilegio de asumir una postura crítica frente a lo que no me gusta y tomar decisiones para poder actuar en consecuencia y cambiar la realidad que no me gusta.

He tenido el privilegio de asociar, en algunas de mis relaciones, sexo con amor y, en otras, sexo con placer. Pero nunca sexo con dolor o con obligación.

He tenido el privilegio de decidir con quién tener mis hijos, y cuándo.

He tenido el privilegio de conocer mis apellidos y las historias de mi familia en mas de 3 generaciones, no por abolengos, sino por memoria.

He tenido el privilegio de vivir en casas propias o con contratos de arrendamiento toda mi vida.

He tenido el privilegio de decidir mi estética, mis prioridades, mis sueños.

He tenido el privilegio de conocer la amistad verdadera, el amor duradero, el compromiso de las personas para conmigo, y la reciprocidad.

He tenido el privilegio de expresar mi amor en palabras y en hechos.

He tenido  el privilegio de ser perdonada cuando me equivoco.

HE tenido el privilegio de expresar rabia, ternura y asombro y de entender la diferencia. Y de entender cómo el amor tiene que ver con lo positivo y lo negativo, y que somos humanos.

He tenido el privilegio de que me han querido bonito, dándome amor de formas diferentes, atención y comprensión. He sido bien querida.


Yo se que a muchos nos les suena esto como privilegio, porque estamos muy mediados por la definición que expuse al principio de la relacion privilegio con status. Estas cosas no dan status. Dan integridad. Y desafortundamente aún tenemos un país donde la integridad es un privilegio.