Ir al contenido principal

como habla la gente

Han notado como cuando alguien quiere sonar "democrático" usa la palabra "nosotros" en vez de "yo". En un discurso de político es típico que el personaje diga "nosotros" refiriéndose a lo que él o ella piensa. Yo, que NUNCA uso el nosotros, soy leída como una mujer autoritaria. Solo porque reconozco que yo pienso algo, yo solita, y que no necesito validarme en abstracto con unos "otros" invisibles e incomprensibles. Yo asumo las consecuencias de mis actos. Aquí en este blog yo digo. Y ya está.

Últimamente noto mucho los verbos. Los "debí haber", son horribles, puesto que constatan el arrepentimiento. Los "debe ser" son aquellos que refieren a la moral, a lo que todos dicen que es lo normal. Así de asquerosos me parecen. El deber ser dice que mis hijos deben ir a la escuela, que yo debo estar conforme con lo que me dice la ley que me debe dar mi exmarido, y con que la sociedad condene a la gente bisexual. Como debe ser equivale a como dios manda. Y a mi ese dios no me manda a ser sino como soy. Y soy lejos de como debí ser.

No conozco el verbo "amaba". Nunca he dejado de amar a ninguno de mis amores. Si los dejé de amar era porque no los amé. No conozco la noción "no puedo", y mucho menos "no pude". Prefiero siempre el "no he podido", que da mucha esperanza.



Comentarios

Anónimo dijo…
mucho hace que no te leía!! por h o b perdí contacto con tu blog.. este post es tan cortoy concreto y te describe perfectamente. pero lo mejor para mí es que hayas puesto en palabras lo que yo siento y no sabía expresar! menos mal que estas allí!
temando un abrazo muy grande y muchas fuerzas en tu camino de el aor y la sinceridad!
paula de Argentina

Entradas más populares de este blog

Carta a Nancy (y a tod@s los que dudan si escolarizar o no)

Hola Nancy, No te conozco sino a través de la confianza de Angélica, así que voy a escribirte como si te conociera.  Nuestra familia se desescolarizó años antes de que naciera nuestra primera hija, Rosario. Es más, una de las razones por las que me consideré "compatible" con el padre de mis hijos para crear un experimento de pareja, fue la sospecha y el desasosiego que nos producía la escolarización.  Pero...una cosa es cómo te imaginas la cotidianidad desescolarizada, y otra un poco distinta como es (todo en la vida es así no?). De todas maneras era muy claro, por muchas razones, que no queríamos darle a nuestrs hijos ni la educación elitista y blanca que no podíamos (ni queríamos) pagar de los colegios considerados "excelentes" (yo misma me gradué de uno de esos); ni la educación de obrero raso que nos ofrecía la educación pública. (Nota al margen a propósito de esto. Si esta diferencia es notoria en Bogotá, no se imaginan Cartagena. La educación pública aquí es ....

Sobre religión, espiritualidad y otras cositas

Ultimamente pienso mucho en la educación religiosa de mis hijos. Vengo de una familia particular en este aspecto. Bisabuelo escéptico, bisabuela beata, tío bisabuelo masón y 3 tías bisabuelas espiritistas. Abuelos católicos 3 y ateo el 4to. Papás confundidos, aún. Mi papá ha pasado, y me paseó, por todas las religiones imaginables, desde hare krishna hasta judíos cristianos, y todo lo intermedio, una verdadera pedagogía de la creencia. Mi mamá peca y reza, y se echa la bendición, y respeta los curas, y nunca va a misa, pero a veces sí, y cuando va comulga. Y entonces sigo yo. Fui criada catolica por mi abuela. De niña, odiaba ir a misa, me daba una pereza infinita pero me tocaba. Durante toda mi adolescencia tuve la fortuna de pertenecer a un grupo católico llamado AJAM que, tengo que admitir, me hizo quien soy junto con el colegio. Otras formaciones posteriores sumaron, pero las estructuras de mi formación sin duda son dos pilares: AJAM y el CNG. Tengo un amigo que dice que...

Este día de la madre es el que soñe

Quise tener a mis hijos joven para llegar un día a esta realidad: que mi hija tuviera 15 y yo 40. Me parece una diferencia sensata, y me permite vivir una buena parte de mi propia vida, mientras la veo extender las alas de la suya. Y por fin llegó este anhelo. Y con él, la certeza de que el nido que construyen con uno es una condición temporal, finita y pequeña donde lo que les enseñamos es a ser, nunca a pensar ni a vivir. Eso lo deciden ellos mismos.