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lunes, 11 de febrero de 2008

ya se...ya se...

Ya se que no tengo excusas por haberlos dejado 12 días completos...

PEro escribí esto hace unos días (pensándolos, ya ven) pero no habbía tenido interné para publicarlo...

Aqui va:


Escritos de todos los colores

Llevo tanto sin escribir, tanto sin ponerme aquí en evidencia que hasta había olvidado esta breve sensación de pudor que aparece al saberme leída. Y no he dicho, tal vez porque no tengo mucho más que decir, o tal vez porque en el huracán que me caracteriza, las ideas no son muy puntuales ni capaces de ser explicadas por ellas mismas…

Hemos hecho muchísimas cosas, además de extrañar a quienes ya no están aquí, a quienes vimos por un instante delicioso.

Cocinamos, mucho. Fuimos al carnaval. Pasamos por varias playas. Vino K, refrescó el ambiente de familia, y recordó la misión última.

Pues conclusiones de la etapa de silencio (ah…postié fotos del carnaval en el facebook, revísenlas):

Es posible seguir resistiendo. Tanto aquí como alla hay formas de jugársela al sistema que se lo imagina todo estático. Aquí contamos con Yuly, o con Arelly, o con Martha Bolivar (no es la original, sino el apodo de Martha Martínez puesto por Rodrigo). Seremos insurrectos. Ojalá por mucho tiempo.

La maternidad es difícil como opción única. Corrijo: imposible. Tener otras cosas que pensar, proyectos que construir, ideas de cambio, por utópicas que sean son lo que nos mantiene vivos (vivas).

Cartagena es la ciudad más hermosa para luchar por ella. Aquí nace lo que siembres. Y te curas de todas las enfermedades. Cartagena es una ciudad que acompaña y abraza, si sabes vivirla. Porque también puede ser la ciudad más equivocada de Colombia, la más parecida a la Colombia real en la que tan poquiticos colombianos osan vivir. Una ciudad sin pavimentos, sin servicios, sin hogares, repleta de inequidades y de dolores y de exclusiones. Para mi llena de retos, de esperanzas.

El dinero importa cuando no hay. Y se olvida cuando hay. Así que definitivamente no existe. Mariapaz tenía razón. Hay que aprender a vivir sin dinero, un ejercicio tenazmente revelador.

El trabajo solo por dinero. Seamos claros: trabajar es venderse. Y se me vendo, pues me vendo cara, soy una esclava con dientes de oro y un cerebro lleno de conexiones estratégicas. Quien vea “realización” en el trabajo debe examinarse a sí mismo (seguramente será polémica esta frase), posiblemente se encuentre muy enfermo.

Estudiar y leer son mis pasiones. Me encanta. Me encantó desde siempre. Pero se me había olvidado por falta de uso de una biblioteca. La BLAA Cartagena, Bartolomé Calvo, ha sido un refugio total.

Rosario pelea cuando no recibe atención. Es adorable cuando está completa. Lo veo ahora más claramente que nunca. Soy feliz cuando es feliz. Su sonrisa es perfecta. Y sé qué debo hacer. Por ahora.

Rodrigo me ilumina. Cuando canta que bonita que es la vida en su tonito medialengua desentonado siento que podría estallar. Es furioso, incontrolable en sus ímpetus. La relación entre los chicos mejora con la generosidad de la hermana. Si la regla es el egoísmo ahí está él para profundizar el conflicto.

Y pues…

Me gusta vivir bajo mis propias reglas. Y saber que mis hijos se adaptan con facilidad a ellas, porque no son ni tantas, ni tan autoritarias. Son simples.

Necesito tiempo para mi. Se lo pelearé a todos. Este tiempo que robé fue insuficiente, gajes de la crianza con apego, pero dejó entrever cómo es la realidad de los caminos.

Me encontré. Ahora debo salir a conquistar el universo de nuevo, con permiso.

1 comentario:

vilmati dijo...

quebueno encontrarte de nuevo. Siempre es gratificante leer lo que escribís. Eternas disyuntivas..mucho por analizar.
Adelante Ana!! y sin pedir permiso!!JE.