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domingo, 13 de noviembre de 2011

sleepless

tantas cosas qué pensar
tantas cosas qué temer


tanto amor
tanto silencio

tanta tanta soledad
y tanto reto

sábado, 12 de noviembre de 2011

más pertinente que nunca

patriotismo, identidad y orgullo

No me gusta mucho el nacionalismo, entendido como ese sentido de pertenencia que te hace sentir "mejor" que los otros por ser de algún lado, o de alguna manera. Me parece peligroso. Pero me encanta el sentido de pertenencia, representado en el orgullo que te da pertenecer a un grupo, entender cómo es y por qué es así, y sentirte orgulloso de sus formas de expresión y su diversidad.

Por eso me molestaba el patrioterismo uribista y la exclusión antipática de frases como "chibchombianos" para hablar de cosas ramplonas y feas.

En nuestra casa nueva en Getsemaní (ah, por cierto, no les hemos contado que de nuevo nos mudamos, que la casa anterior tenía problemas serios y que por una jugada del destino terminamos viviendo aquí en este hermoso barrio vivo), hemos vivido (estamos viviendo) una forma linda de entender la historia, quiénes somos, por qué, todo eso. Y es a través de vivir con ganas las fiestas de independencia. En estos días me sentía orgullosa de que mis hijos se supieran el himno de Cartagena por lo que considero yo son las razones correctas: porque la amamos, sabemos lo que dice, cantamos con orgullo porque sbemos lo importante de lo que dice [no porque nos toco cantarlo todas las semanas obligados en el colegio]. Aquí, cachachos como somos, nos fluye el himno, por su hermosura melódica y por su hermosa y libertaria letra.

Pues...Rosario esta mañana amaneció con Rodri trasncribiendo el himno a un cartón para pegar en su cuarto, viendo videos en Youtube sobre lo que pasó en Getsemaní el 11 de noviembre (y la familia Piñeres, con quienes desfilamos ayer), y haciendo con regla y colores una bandera de Cartagena. Todo esto sin necesidad de clase ni de cívica, ni de sociales, ni de mastra mandona que te obliga a aprenderte quién eres de memoria. Todo fue por que quiere, al calor de un poco de espuma, maicena, y una programación pública maravillosa fomentada por el IPCC, para que los colombianos nos reconozcamos un poco cartageneros vengamos de donde vengamos.

Lindisimos los libros de historia que repartio la alcaldesa casa por casa en mi barrio. Lindísimas las banderas que engalanan a TODAS las casas. Linda esta sensación de orgullo patrio por la declaratoria de una independencia que aún hoy no logramos. Bonita forma de celebrar el BICENTENARIO. Se que lo recordaremos. Los 3. Y eso es lo importante.

jueves, 3 de noviembre de 2011