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domingo, 31 de mayo de 2009

Respuesta a la pregunta de ¿Por qué vivo en Cartagena?

Esto lo escribí en Facebook el 20 de marzo y, entonces, no me parecía pertinente para este blog. Ahora que Cartagena me increpa con fuerza, ha recobrado pertinencia:


Tanto me preguntan...que es mejor hacer esta entrada ya que en mis blogs rompe con los contenidos. Vivo en Cartagena porque aquí me siento útil. Vivir en el centro de Colombia tiene sus ventajas, es más bonita, es más limpia, la vida social es más diversa, la cabeza es más librepensante, la gente está pensando en cosas un poco más sofisticadas...en fin. Esas son las cosas que llaman a quienes de aquí solo quieren salir corriendo para allá.  

Cartagena es una ciudad rota. Clasista, racista, polvorienta, amarga...y turística. Qué paradójico. Por eso, aquí mi vida a vuelto a ser una aventura. Todo el tiempo estoy en "modo cambio", aquí la transformación social no es ni revolucionaria, ni ingenua, ni terrorista, es necesaria! Lo reconocen así todas las esferas de la sociedad, la institución donde trabajo, la iglesia, las comunidades. Las cosas deben ser cambiadas. Y yo creo que puedo contribuir a ejercer algunos cambios, sobre todo en la mentalidad de las personas, por eso me hice educadora y no otra cosa.  

Hay gente que cree que vivir aquí es un desperdicio. Que yo debería estar en otra parte haciendo otra cosa. Probablemente se refieran a "ganando más plata". Seguro, si yo lo decidiera así, así sería. Pero, y en esto he sido históricamente soberana por fortuna, yo soy la dueña de mi vida. No hago las cosas ni porque me lo imponga mi clase social, ni por plata, ni por estatus. Probablemente sea una tontería, sea una estupidez, como dice mi mamá, que destruya todo mi capital político, social y económico. Pero me ha hecho quien soy, me ha preservado de caerme es vanidades y banalidades.  

Aquí ser mujer es más difícil. Aquí educar politólogos es más difícil. Aquí generar procesos es más difícil. Aquí ser profesional es más difícil. No me importa. Porque siento que mi responsabilidad como mujer, politóloga, inteligente y profesional es trabajar aquí, por mi país, construyendo así sean mínimos proyectos colectivos. A Colombia la destruye el pensamiento individualista que la caracteriza...  

Sería más facil, ya se, irme a donde los estudiantes, por ejemplo, ya sepan leer, ya hayan leido. Donde sepan ya escribir, pongan las tildes y las mayúsculas, y yo no me demore 1 hora por trabajo corrigiendo la forma. Será más facil donde entrenar a un asistente dura 1 mes y no un año. En otras universidades sería más fácil y más rápido que yo publicara libros usufructuando sus inteligencias. Lo que pasa es que aquí la gente es mucho más experimentada, tiene ideas mucho más precisas de la problemática social, pero no lo sabe. No le han enseñado a expresarse. No han deducido, inducido...La educación escolar ha cumplido su papel: los ha hecho creerse tontos y actuar en consecuencia. En la mía, me toca empezar casi de 0, los estudiantes han sido despojados de toda posibilidad de tener habitus, entre las prioridades de la casa y las estupideces del colegio, la formación ha quedado muy incompleta. Deberían ver los mapamundis que fabriqué esta semana con los primíparos...son el resultado de 14 años de formación escolar en la periferia. Para qué conocer el mundo? PAra qué saber de nuestros despojos? Si podemos mamar ron...Por supuesto, es aquí, y no en ningún otro lugar, donde debo vivir. Aquí donde la formación es incompleta, solo alguien lo suficientemente hábil para completarla debe hacer los esfuerzos del caso. Si no, eso sí sería un desperdicio.  

POdrían pensar que esto es pensamiento colonialista...civilizador, típico de "una cachaca". Tal vez. No puedo negar que suena mesiánico...pero no es ese el cariz que quiero darle. Es más la cuestión de la opción de hacer esfuerzo de no jugármela por lo más fácil, no se por qué soy experta en hacerme las coas más difíciles. Pero así...he aprendido tantas cosas...me mantengo alerta, con los ojos abiertos, me mantengo curiosa, niña, activa, viva. A mi me importa poco si yo publico, soy un genio, me consigo una beca...soy exitosa. Yo me considero exitosa ya (siempre he tenido el ego muy grande). Me considero exitosa por escoger lo que quiero y no lo que me toca. 

Vivo en Cartagena porque me retan sus dificultades en el plano personal y en el político, porque esta ciudad requiere mi experticia y yo con gusto se la doy, porque me gusta estar cerca del mar, porque me gusta recordar que los colombianos somos mezcla afro e indígena, me gusta poder salir a bailar hasta el amanecer, no sentir frío, tomar clases de percusión y de vez en cuando, salir a comer mucho más rico que en el mejor restaurante de Bogotá. Muchas cosas no me gustan de Cartagena, en especial, el maltrato sistemático que sufrimos los ciudadanos que requerimos servicios de alguna naturaleza (seguridad, movilidad, salud, educación, etc.). Vivir aquí me recuerda, TODO EL TIEMPO, que en Colombia no hay Estado, no hay derechos. Viviendo aquí me acuerdo que la mayoría de los colombianos somos "vulnerables", no solo los pobres. VIviendo aquí me acuerdo que las clases privilegiadas no saben qué tanto lo son. Y por fortuna yo si no me siento tan cómoda ignorándolo. 

Finalmente, viviendo en Bogotá, me había confundido, creía que tenía que trabajar para comer...Aquí trabajo para vivir. Sutilezas...pero valen la pena.

sábado, 30 de mayo de 2009

de libertades y otras falsas expectativas

LLevo días rumiando un pequeño acontecimiento.  En donde trabajo fue enviado una comunicación "de perentorio cumplimiento" que me dejó atónita, pero también asustada. Entiendo que una de la razones de mi optimismo estructural es que yo veo las cosas como yo las veo (y aveces, no como son) lo cual me mantiene contenta... Me gusta pensar que soy capaz de ver en todo y en todos la belleza, y el potencial, y por eso no exijo a la gente sobre lo que es, sino sobre lo que puede ser...y aunque es difícil, la mayoría de mis amigos, mi estudiantes, mis amores, y yo misma, hemos logrado llegar a buena parte de esos potenciales.

Pero qué fue lo que me asustó... Que de vez en cuando el mundo me da una sacudida, recordándome cuáles son en realidad sus flaquezas.

Yo me hago a la idea de que soy libre...creo que puedo leer lo que quiera, ya que lo encuentro en itnernet, si no está en la biblioteca; creo que puedo pensar lo que quiera, y por eso hablo hasta por los codos, sin temor a los juicios que sobre mi tengan otros; creo que puedo verme y vestirme como quiera, y por eso tengo el pelo morado con fucsia; creo que puedo hacer lo que quiera, y por eso tomo la decisión estructural de mantener a mis hijos fuera del colegio ya que este tipo de institución no me satisface como lugar para desarrollar su potencial ni para aprender las cosas que se necesitan en la vida. 

Deliberadamente puse la palabra "creo", no solo porque ahora lo dudo, sino porque es un acto de fe, ingenuo y resistente.

Y luego en una comunicación obligatoria, se me dice cómo vestirme, cómo calzar, qué anillos y accesorios usar, qué es aceptable como peinado, qué es desviado, qué es anormal... Parece chisto, y todos lo han tomado así...como un chiste malo de un autoritarismo exacerbado y miope.

Pero para mi no es un chiste. Es una cachetada. He construido mi modo de ser, y de vivir, siendo diferente. No soy como los demás, ojalá nadie lo fuera. Me siento orgullosa de portarme, verme, y pensar diferente. Me gusta pensar que en lograr la diferencia, he creado una estética (aunque aun no me sepa vestir como me gustaría, aún). Y que tal estética, como la de otros que la han tenido (y mejor no menciono ejemplos porque me dirán creída), me define, me identifica, me permite tomar ese lugar específico que tengo en el planeta.

Que me exijan homogeneidad es como la muerte. Y si es una orden de perentorio cumplimiento, es una ejecución con envalentonado y conocido verdugo.

Yo pensaba que trabajando en una universidad iba a lograr refugiarme de los miedos de los demás a la diferencia. Creía, y era falso, por desgracia, que el último resquicio de libertad, con todos sus defectos, era la academia. Había visto con admiración la capacidad que tenía mi universidad (la Nacional) de aumentar, de nutrir, de alcanzar la diferencia, y de convivir. Y pensaba que tales refugios eran posibles siermpre que hubiera un ápice de pensamiento...


No saldré corriendo, pero seré más precavida. Nunca menos libertaria.

 

Education



---------- Mensaje reenviado ----------
De: Leonor Dely <leonordely@gmail.com>
Fecha: 29 de mayo de 2009 16:17
Asunto: Education
Para: Ana María Gonzalez <anagonzalezforero@gmail.com>


"Education is an admirable thing, but it is well to remember from time to time that nothing that is worth knowing can be taught." - Oscar Wilde

jueves, 28 de mayo de 2009

uno de mis pedazos favoritos de Carmina

Vladimir Dolezal, Etc., Stephen Gunzenhauser; Slovak Radio Symphony Orchestra, Slovak Philharmonic Chorus - Orff: Carmina Burana - Tempus Est Locundum
Found at bee mp3 search engine


Letra completa original y traducida aqui.

viernes, 22 de mayo de 2009

Cambio de piel

Como ven he cambiado de piel...aun no tengo mayor explicación, excepto un poco de dolor ante una verdadera pérdida. (Amor es confianza, y una vez rota...). Los chicos, visitados por corto lapso en Bogotá, están muy bien...me duele mucho haberlos dejado, pero se irán de paseo con sus abuelos, y debemos estar un ratico más separados...les convendrá irse de safari, recorrer a Costa Rica, ver a quienes hace tiempo no ven.

A Rosario le tocará duro, tendrá que ser dueña de sí misma y de su hermano. Confío en su fuerza, en su caracter y en su amor. De otro modo estaría virtualmente destruída hoy, pero solo amanecí un poco maltrecha.

Las cosas cambian. Y mi vida, por fortuna, ha cambiado estructuralmente. Entonces las pequeñas colisiones que aun tengo con la memoria son como eléctricas, como pequeñas punzadas pero ya pasará. Mientras Rodri y Rosi estén bien, nada más importa. Buen viento y buena mar.


he vuelto rota

He vuelto rota. He dejado una hija madurada y un hijo adolorido.

He vuelto a mi verdadera casa.


Aun sin ellos.

viernes, 15 de mayo de 2009

Pensando en voz alta

En Cartagena, por cada 10 pandilleros hay 1000 jóvenes organizados en torno a temas no criminales solo que no lo saben. No lo saben ellos, no lo sabemos nosotros, no lo sabe la administración pública. Ellos y ellas, que poco entienden de política y poco les importa, andan en sus bonches y boros, despreocupados, haciendo alguna actividad como jugar fútbol, o bailar, o simplemente "vacilar". Nosotros y nosotras, integrantes de sus comunidades, preocupados como lo estamos siempre por la seguridad de nuestras familias y nuestras cosas, preferimos entender y percibir a los bonches de esquina, como lugares potencialmente peligrosos. Nos preocupa que la juventud es especialemnte vulnerable ante problemas sociales como la drogradicción, preferimos cerrar los aprques para cuidarlos, y nos abstenemos de pensar sobre las actitudes y las razones por las cuales los jóvenes actúan como actúan. La administración está tratando de entender cómo abordar el tema de le juventud. Pero sus referentes juveniles están alejados de la verdad popular sobre la vida de las chicas y los chicos. En la política pública aparece un joven acartonado ya acomodado, con pocas responsabilidades y muchas rebeldías. En ejercicio, los que mejor conocen a los jóvenes son los policías quienes, paradójicamente, son quienes han logrado interpretar mejor sus intereses. En Cartagena es la policía comunitaria la que ha creado una verdadera estrategia de atención.

lunes, 11 de mayo de 2009

Cumpleaños de Mi Rosarito

Rosario nació un día de la madre. Era tan rosadita, y chiquita...me acuerdo mucho de sus pies...eran tan pequeñitos...

Unos videitos para que se divierta:



domingo, 10 de mayo de 2009

Crónica de un día de la madre fantástico

Solemos celebrar el día de la madre con los hijos. Pero qué sin ellos, ¿cómo se "celebra" sin la razón de la celebración?

El lugar común es por supuesto, pensar que la única celebración posible era estar con mis hijos. Me agoto y me culpo cuando aparecen esas ideas. Solo he estado sin ellos 3 semanas...no es como si no los hubiera vuelto a ver...Estaba triste, como rabiosa desde el viernes. Cansada de mi misma, de gastarle tanta energía a cosas que no valen la pena, o que si la valen, no son tan importantes como Rosario y Rodrigo. Confundida. No se por qué explico tanto, la palabra ya la escribí: agotada.

Ni siquiera podía bailar. Aquí mi desahogo es el baile, como lo saben muy bien quienes me conocen...y que no haya salido describe bien cómo me sentía.

Pero como tengo la fortuna de haber nacido resiliente, ayer amanecí temprano y como a las 6 am estaba en la oficina. Sí, trabajar es una forma de anestesia. Y al medio día llegué a mi casa a no almorzar, no había nada...No cociné y salí al barrio chino a resolver un problema ajeno; una condición estructural cartagenera en la cual los líderes piensan en la preservación de sus propios privilegios, aun a pesar de los beneficios reales que pueda obtener a cambio su comunidad. Como era pelea de quijote contra molino, la perdí.

Y a las 2 de la tarde de ayer empezó el día de hoy. Cansada, asoleada, con mucha sed y mucho calor, pero con compañía decidimos ir a la playa...a ver si el mar nos quitaba los dolores. Conmigo, los dos personajes que me acompañaban, me devolvieron despacito la fuerza. Uno, pequeñito, obstinado en asegurarse de que yo supiera que él mandaba. Cogerle la manito me hizo recordar la de Rodrigo, fue como un golpe de electricidad, de amor universal por todos los niños del mundo. Cuando le hice cosquillas en el taxi, recordé lo que me produce la risa de mis hijos, pero también recordé lo importante que es hacer felices a todos los niños, a todos, no importa donde ni de quién son. Amarlos y hacerlos reir porque nos devuelven la fuerza de luchar por este desvencijado planeta. Sus ojitos brillantes, su racionalidad definitiva, me conquistaron. De golpe, me recordaron el profundo orgullo y la certeza que me produce ser madre...en un mundo de incertidumbre saberse algo en la vida con certeza es un descanso, no les parece?

El otro acompañante es un soplo de aire fresco. Adoro sus besos. Es un actor mentiroso, y divertido. Me encanta así. Así me hace feliz. 

Y fuimos a la Boquilla. 

En ese lugar tengo un refugio. Una casa como son mis verdaderas casas. Abierta. Sin distingos de género, raza, clase, o posición social. Sin tabúes. Sin prejuicios. Amorosa con todo el que llega: con la anciana, con el perro cojo, con el gato perezoso, con la tortuga lenta, con la politóloga vacía. De esas casas conozco tres, y mi fortuna mayor es que sean todas mías: la de Ana en Medellín, la de Libia en la Boquilla, la mía en Cartagena. 

Jugamos en el mar, me congelé con la brisa, tomamos chocolate, y en la terraza bellísima de la casa vimos un OVNI. Un destello brillante y consistente que parecía estrella pero comenzó a moverse, se detuvo sobre nosotros, cambió de amarillo a blanco y de vuelta a amarillo casi imperceptiblemente, y siguió su recorrido en línea recta hacia el norte. Todos lo vimos. No habíamos tomado sino dos costeñitas...y en el chocolate, ¡lo juro!, no había nada. Antes de desaparecer en el cielo, como si quisiera demostrarnos lo que no era, se acercó mucho a un avión, cuya luz al lado de ésta se veía como una tontería. Y el vuelo era también distinto. Por definición, era un Objeto Volador No Identificado. No se qué cuernos era pero me dio emoción. Habia oído miles de historias pero no tenía una propia...si antes creían que estaba loca, ahora seguro creen que estoy frita.

En fin, mis compañeros siguieron su camino y yo me quedé a dormir.

A las 420am me levanté, le había pedido a Libia que me despertara para salir a caminar por la playa. A las 430 tomábamos un tinto de mujeres. La conversación con Libia siempre es como un bálsamo de realidad, amor y reto. Me gusta pensar que Libia y yo somos la misma persona con la fortuna de poder conversar desde dos tiempos diferentes, desde dos momentos de la vida, con sus experiencias y experticias particulares. Salimos a caminar cuando apenas despuntaban colores más azules en el cielo. 

Conversación, pasos, conversación. Como Momo pero con olas. Y con la Luna, llena, redonda, creando una estela (Andrés me dijo hoy cómo se llamaba pero se me olvidó). Y llegamos a la ciénaga que estaba llena de pájaros y de esa belleza extraña que la caracteriza. Es a la vez muy pobre y muy estético. Es una experiencia intensamente estética: el agua llena de garzas que se alborotan con los bichitos de la superficie, y el reflejo del que aún no es sol...y la luna atrás desdibujándose con la luz del otro.

Y hubo un instante. Un instante perfecto en el que se borró del todo el horizonte y el azul del mar y el del cielo se mezclaron, idénticos. Corrimos hacia el agua...era nadar en el cielo... suena todo lo cursi que quieran, pero era verdad. Era como estar metidos en el cielo con la luna...visualmente mis ojos no podían diferenciar el fin del agua y el comienzo del aire. Era imposible. Libia no tenía vestido de baño así que se desnudó. Era tan intenso. Me acordé de algo parecido en el Valle de Cocora.

Después de algo así como una hora de conversación, volvimos a caminar. Luego volvimos a entrar al agua. Luego con un hambre intensa volvimos a la casa, donde todo ya ebullía de actividad. Elvira (no se por qué, tal vez porque las mujeres hacemos de todo lo que queremos nuestro, de mil maneras diferentes) barría.  Invité al desayuno. Libia lo hizo para todos incluyendo otra vecina, Clara. 

Luego, sororo. Mucha conversación sobre cómo somos las mujeres, las madres, las amantes. Mucho sororo. Mucho sueño conjunto. Poco hombre aunque Armando, Juan y "Carechimba" entraban y salían, a veces asustados, a veces felices, a veces atacados, a veces aburridos, de nuestra retahíla.

Cuando volvió a hacer hambre nos subimos a una pickup y corrimos al sancocho del otro sororo, el comunitario. Sancocho y camarones recién pescados. Y Kola Román. debajo de una enramadita de palma, compartiéndolo todo, sin tener nada. A veces me veo, así descomplicada entre gente tan diversa, 7 mujeres negras boquilleras, 2 "blancas" boquilleras, la caleña, la niña de ciudad cartagenera, miles de niñas y de niños de todos los colores, y adoro mi vida. Adoro poder estar donde me pongan. Si es con el rey, no me confundo con los cubiertos. Si es con el mendigo no me ofuscan sus olores. No prefiero, no temo. Gracias....celebro la vida. Eso es todo un privilegio que me da la vida y que es mío, mío, mío. Por ser hija de quienes soy hija, padre y madre, y nieta de quien soy nieta, abuelos y abuelas y bisabuelos y bisabuelas. En mi confluyen tantos mundos que a veces, como hoy, me siento a reventar de privilegios y de razones para vivir. ¿Qué otra cosa puedo regalarle a mis hijos?

Para terminar...llegué a un ensayo de mi grupo del que les he hablado y habían cancelado pero nadie se pudo comunicar conmigo. Pero no importó! Los músicos iban a una fiesta y me invitaron a oirlos tocar champeta en vivo, en plena mitad de una celebración de día  de la madre cartagenera. Que ventana al mundo interno de una casa. Como era desconocida, nadie me veía. Y yo podía gozar mi anonimato. Cuando Don Rafa, mi taxista, como siempre, me recogió, no pude evitar sentir algo de tristeza. Y me llevó a alegrar a Mireya, a conocer a una mujer que él (Don Rafa que me recoge y me lleva a todos lados, como un cómplice perenne) insiste, soy yo quien debe reparar, porque tengo mucha felicidad para dar. 

Tengo la fortuna de contar esto en libertad y sin culpas por estar lejos de mis chiquitos. Mis hijos estuvieron hoy donde yo no podía, pero donde tenían que estar. Estuvieron con mi mamá y sobre todo con mi abuela, quien mucho los necesita y con quienes desafortunadamente yo no puedo compartir estos niveles de alegría. No los entienden. Pero sí puedo compartir con ellas lo que para ellas es importante, y son Rose y Rodri, mis ángeles, que no por estar un poquito lejos dudan en absoluto de que los amo con mi alma y que trabajo (en todos los sentidos) todos los días para que ser mejor me haga ser con ellos la mamá y la mujer más feliz del mundo.  

viernes, 8 de mayo de 2009

Video sobre discapacidad

La familia es estuctural al empoderamiento. Si tu ambiente y tu entorno cree que puedes, PUEDES. Así no tengas ojos, no tengas piernas, no tengas nada...

y qué de los que lo tenemos todo? de los que tenemos todas las capacidades? todas las oportunidades? NOS TOCA PODER.

Eso es el empoderamiento.